Segundo Gobierno de Rafael Caldera 1994 - 1999
1996: La Agenda Venezuela

Si bien es cierto que todavía durante el año 1995 la Presidencia Caldera tuvo que enfrentar la situación de la crisis bancaria descrita, haciendo aportes extraordinarios que le impondrían consecuencias negativas al ajuste de sus propias cuentas, en 1996 se enfrentó a una crisis mayor. El año comenzaba con profunda inestabilidad. Las reservas internacionales se hallaban en un peligroso mínimo y la política de control de cambio mostraba el agotamiento de su efectividad, sobre todo en lo que se refiere al modo de contrarrestar la emergencia precedente. Sin embargo, la paz social y política se preservaban, condiciones indispensables para acometer medidas económicas que entrañaban riesgos mayores. Ante este panorama, la Presidencia Caldera toma la decisión histórica de proponer la Agenda Venezuela: un programa comprehensivo para racionalizar estratégicamente todas las estructuras económicas del país.

Los primeros resultados positivos fueron alcanzados prontamente. A finales del año 1996, las cuentas externas mejoran; renace el optimismo; se ordenan las cuentas fiscales; crece la inversión extranjera; la cuenta corriente (importaciones vs exportaciones) cierra en superávit; por primera vez en años crecen las reservas internacionales; ocurre un franco avance de las privatizaciones; la balanza de pagos es positiva; se estabiliza el tipo de cambio; el sector financiero es saneado y se cumplen con creces las metas pautadas con el Fondo Monetario Internacional.

Reconquistadas las bases para la confianza por la seriedad del compromiso de la Presidencia Caldera de llevar adelante la Agenda Venezuela, el país se vio favorecido por el incremento de su producción petrolera y de los precios del crudo. Es importante señalar, a este respecto, que a pesar del balance positivo que en forma casi inmediata tuvo la Agenda Venezuela, el Estado manejó con deliberada cautela y disciplina los fondos entonces percibidos: sus gastos decrecieron y se hizo una gestión fiscal austera. Parecía haberse hallado la solución al dilema planteado por la estrategia de crecimiento con paz social. La evidencia más importante de ello lo demostraban ciertos hechos: algunas medidas anunciadas en abril, como el aumento de la gasolina, no resultaron, como muchos temían, en descalabros sociales. Para finales de año la Presidencia Caldera lograba cambiar las raíces estructurales de la economía venezolana: el país se enrumbó.