| Segundo Gobierno de Rafael Caldera 1994 - 1999 |
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| 1998:
una reforma dentro de la reforma: el futuro deseable
Durante 1998, la Presidencia Caldera reajustó la Agenda Venezuela de acuerdo con el nuevo panorama que ofrecía la economía mundial. Una férrea disciplina fiscal buscaba adecuar los gastos a los ingresos reales, que se vieron mermados por la crisis de los precios del petróleo. Previsiva y responsable, la administración asume tomar medidas inaplazables, que podían haber esperado hasta 1999, pero cuyo retraso generaría graves problemas al próximo gobierno y perjuicios para los proyectos de la paz en Venezuela. De mantenerse el conjunto de medidas tomadas en 1998, y de asegurarse el rumbo de las orientaciones macroeconómicas asumidas, afinando los procesos de reforma que exige el nuevo Estado -en proceso de lograr su disciplina y profundizar su redimensionamiento-, el giro estructural realizado habrá completado su fase traumática y podremos contar con las líneas maestras del diseño de país que deseamos. La labor gubernamental del porvenir deberá entonces profundizar y detallar la orientación económica de la Presidencia Caldera, para lograr que los beneficios obtenidos puedan ser compartidos de una manera equitativa, a través de políticas sociales novedosas y eficientes. El mayor problema del proceso de ajustes que incluye la Agenda Venezuela consiste en hacerle frente a un hecho social: en estos últimos nueve años el desempleo se ha duplicado. En un intento por resolver este gigantesco reto se procedió a la reorganización del Ministerio del Trabajo y de la Seguridad Social. Ambos procesos de reforma respondían directamente a la gravedad de la situación. Pero todavía es necesario contar con una administración social más eficiente, que logre resolver la severidad del desempleo. Por otra parte, no debemos olvidar la significación que posee el proceso de reforma del Poder Judicial. En el futuro será imprescindible profundizarlo, pues ello sentará las bases para asegurar el cambio del rumbo gestado. Pero este fin primordial sólo será posible y deseable si se logra mediante el ejercicio pleno de la discusión libre, esencia misma del sistema democrático. Venezuela debe seguir siendo ejemplo en materia de diálogo y consenso político: se lograron en armonía profundos cambios institucionales y económicos por vía de la discusión y el consenso. Es cierto que estos cambios han tomado más tiempo en Venezuela que en otros países, pero precisamente por haber entendido su valor no se tuvo que recurrir a soluciones autoritarias de ninguna clase para alcanzar las metas: tal es el significado que tiene la armonía y las libertades públicas de Venezuela para la Presidencia Caldera.
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