| Segundo Gobierno de Rafael Caldera 1994 - 1999 |
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| Política
Fiscal
Disciplina para luchar contra la inflación "Las reformas emprendidas por la Agenda Venezuela en lo económico y social, han permitido que nuestro país esté mejor preparado para enfrentar y manejar los duros efectos de la situación petrolera mundial". Fernando Egaña, Ministro de Estado, Jefe de la OCI, Agosto 1998 La pieza central del esfuerzo de estabilización fue la búsqueda del equilibrio fiscal: ésta es la base de la lucha antinflacionaria. La Agenda Venezuela planteó alcanzar el equilibrio de las finanzas públicas en tres años. Para 1994 y 1995, la gestión fiscal mostró serios déficit: 6,8% y 4,8% respectivamente. Para 1996, a sólo ocho meses de haberse anunciado el programa de recuperación y crecimiento, las cuentas fiscales del país cerraron con un superávit del 0,9%, lo cual se consolidó en 1997 en una cifra de 1,8%. Los esfuerzos por mantener una gestión fiscal sana no cesaron. Ingresos Este equilibrio se centra en el aumento de la tributación interna. El pago de impuestos, como el de Consumo Suntuario y el ya desaparecido para esa época Impuesto al Débito Bancario, lograron, por primera vez en varias décadas, que los ingresos fiscales internos se equipararan a los ingresos fiscales petroleros. Asimismo, el aumento del ICSVM de 12,5% a 16,5% y el ajuste de los precios de la gasolina, ayudaron a mejorar de manera estructural el escenario fiscal. Gastos Sin embargo, el cambio más significativo ocurrió en materia de gasto. Aun cuando todavía era preciso hacer esfuerzos notables en la reducción de los gastos corrientes, los gastos totales no sólo se incrementaron en 1996, sino que disminuyeron en casi un punto del Producto Interno Bruto. Y si bien es cierto, que por fuerza de justicia, y a causa de la necesaria búsqueda de un consenso alrededor del problema laboral, el gasto aumentó en 1997, debido, esencialmente, al incremento general de salarios, no es menos cierto que se hicieron serios esfuerzos para mantener la disciplina en esta materia. A ello debemos añadir un factor adicional y distorsionante: la caída de los precios del petróleo desde finales de 1997. Precisamente, como prueba de su seriedad en la materia y en forma inédita en la historia reciente, el gobierno central realizó nuevos recortes del gasto corriente. Además de los ajustes, el Ejecutivo, como respuesta ante la caída del ingreso fiscal provocada por la baja de los precios del petróleo, estimuló la aprobación de un conjunto de leyes que buscaba darle un piso fiscal más firme al próximo gobierno: Ley Marco de Seguridad Fiscal, Ley de Mercado de Capitales, Ley de Aduanas, Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica y Ley General de Impuesto a las Ventas.
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