1951. Noviembre, 27. Respuesta del presbítero Carlos Sánchez Espejo a Rafael Caldera

Roma, 27 de noviembre de 1951.

Dr.

Rafael Caldera. Caracas.

Mi querido Rafael:

Anoche, al regresar de las emocionantes fiestas del 80º aniversario de Don Sturzo, recibí tu cordial carta del 16 en la que me nombrabas tu representante en los actos que, en honor del esclarecido sacerdote y político habían de desarrollarse en Roma. La noche anterior me dio cuenta de tu cable nuestro mutuo amigo Profesor Fernando Della Rocca y así pude asistir a todos los actos.

Te confieso que la visita a Don Sturzo quedó imborrable en mi memoria y en mi alma. Es un hombre que enamora con su simple presencia: y cuando se conoce su labor de medio siglo, su tenacidad en la lucha, su fe en los altos valores del espíritu y su indomable carácter frente a los desmanes de la tiranía, se impone como una lección hecha hombre, como un símbolo de combate, como una bandera en el ardor de la lucha.

Aproveché de visitarle una media hora antes de la reunión de todos los delegados: se emocionó notablemente cuando hablé de ti y me encomendó agradecerte tu participación en el homenaje. Por demás decirte que Roma vibró con la evocación de la vida de don Sturzo: el acto en el Teatro Adriano, la solemne sesión en el Campigdoglio, y la condecoración del Maestro fueron extraordinariamente emotivos.

Diome esta representación tuya otro motivo de gozo: conocer a Mons. De Andrea, cuyos escritos conozco desde mis días de trabajo en San Cristóbal. Tuvo un recuerdo muy cordial para ti y así dijo: «Cuando escriba al Dr. Caldera dígale que fue para mí un placer evocarle en esta fecha y envíele mis recuerdos. Ambos trabajamos en EE. UU. y desde entonces le aprecio como una de las grandes figuras de América».

Por estos dos motivos ya puedes pesar cuánto te agradezco que me hayas distinguido con tu representación.

Supe incidentalmente que Lorenzo había salido para Nueva York, enfermo. Lo lamento. Hazle llegar a él y a Olga mis recuerdos. No le escribo porque ignoro su dirección, pero por tu medio le llegará mi saludo y anhelo de su pronta mejoría.

Estoy en pleno trabajo de Tesis. Espero regresar en Agosto a Venezuela, si Dios me da licencia. Entretanto salúdame a tu esposa, da mi bendición a tus hijos y  y recibe un estrecho abrazo de quien con igual, inalterable cariño te encomienda a Dios y te bendice,

C. Sánchez Espejo (fdo.)