Rafael Caldera, el gran león de la libertad

Por Luis Alberto Machado Sanz

machadosanz@gmail.com

@caballitonoble

 

A su esposa, doña Alicia Pietri de Caldera, amiga, compañera y motor de su esposo

A sus hijos Andrés y Cecilia Caldera Pietri, mis amigos y compañeros de toda la vida

 A mi padre: Luis Alberto Machado Martínez, quien fuera Secretario General de la Presidencia de la República durante todo su primer gobierno, y que me enseñó a profundidad el valor humano y cristiano de Rafael Caldera.

 

 

Fracasaron los nazis, como mas tarde o más temprano

fracasará también cualquier régimen o sistema que atente

contra la libertad del ser humano

Rafael Caldera

 

Primera parte: Medios de comunicación y libertad.  La libertad de expresión, «Habla el presidente»  

Durante el primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) su política comunicacional estuvo centrada en la verdadera rueda de prensa semanal llamada Habla el Presidente.

Habla el Presidente solamente se transmitía los jueves.  Jamás ese programa se transmitió en «cadena», además, se hacía de manera escalonada, es decir, en un canal se transmitía a las 8 de la noche, en otro a las 8 y media, en otro a las 9 PM, y así sucesivamente.

Habla el Presidente tenía una duración promedio de media hora.  Al principio había una parte expositiva, luego las correspondientes preguntas de 4 periodistas tanto nacionales como internacionales.  Al final de esta etapa cualquier otro periodista podía preguntar con toda libertad y sin ningún tipo de coacción, insultos, descalificativos y amenaza por parte del expresidente Caldera.

Las diferencias que pudo tener con algunos periodistas las manejaron con todo respeto y consideración, a ninguno insultó, maltrató o vejó.

A ninguno le preguntó cosas tales como «cuanto te pagaron para hacer esa pregunta», o:  ¿quién te escribe las preguntas»?, o lo acusó de ser un títere del dueño del medio para el que trabajaba, o de estar al servicio de intereses imperialistas o subalternos.

Al final, Caldera saludaba y departía brevemente con todos los invitados y trabajadores de la prensa que cubrían dicho semanal.  Además, entre jueves y jueves no había ruedas de prensa presidenciales.  La radio hacía exactamente lo mismo.  Habla el Presidente era también escalonado en la radio y sin «cadena», los trabajadores de la prensa escrita también podían hacer su trabajo con entera libertad, etc.

Salvo excepciones muy extraordinarias y por muy graves motivos el expresidente Caldera hacía «cadenas».  No se veían las interminables, insufribles, impresentables y repetitivas «cadenas» como se ven hoy en día, a veces de cinco horas o seis horas, y a veces varias veces al día.

En todo lo humano siempre hay y habrán diferencias, es parte de nuestra naturaleza humana, pero las diferencias fueron manejadas con todo respeto y consideración por parte de Caldera, tanto para los políticos, como para los periodistas, etc.

He tenido adversarios políticos; ninguno ha sido para mí un enemigo.

(Despedida de Rafael Caldera.  Tomado del sitio web: www.rafaelcaldera.com).

Nicolás Rondón Nucete era el periodista de el diario El Universal que cubría la fuente en Miraflores y por lo tanto acudía a la rueda de prensa presidencial Habla el Presidente.  Rondón Nucete era adeco, y además era muy contrario al expresidente Caldera.  Era tan adeco que Carlos Andrés Pérez lo eligió en 1974 como jefe de prensa de Miraflores (no olvidemos que Carlos Andrés Pérez fue el sucesor del primer gobierno de Rafael Caldera)

Si el aguerrido periodista Rondón Nucete hubiera trabajado hoy en día como corresponsal en el palacio de Miraflores sus preguntas pudieran haber sido tildadas por el actual Presidente de la Republica como «elaboradas en un laboratorio mediático,  o en el Imperio», o en la CIA.

Pues bien, tanto Rondón Nucete como el diario El Universal tuvieron siempre acceso, tanto al palacio de Miraflores como al programa Habla el Presidente, y Rondón Nucete siempre pudo preguntar lo que quiso.

Rondón Nucete preguntaba muy duro, y Caldera siempre le contestaba a sus preguntas con altura política, pero con firmeza y contundencia.  A pesar de diferencias y posiciones encontradas entre ambos, el expresidente Caldera se manejó como todo un señor y como todo un caballero:

«Lo cortés no quita lo valiente»

Cuando finalizaba el programa Habla el Presidente y el para entonces presidente Caldera iba a saludar a los periodistas, siempre tenía una palabra amable y amigable con Rondón Nucete, y cuando Caldera salió de su primer gobierno este duro periodista escribió una reseña muy hermosa en El Universal sobre Caldera, tanto es esto así que el reportaje parecía escrito por un muy cercano colaborador de Rafael Caldera durante su primer gobierno.

Esto revela que el expresidente Caldera era paladín de la libertad de expresión y que en su corazón nunca dio cabida al odio, sino que manejó las diferencias en base al principio cristiano de la consideración y el respeto humano.

En relación a esta posición de Caldera me vinieron a la mente 3 expresiones:

Martín Luther King murió convencido en que la confraternidad humana es una fuerza más poderosa que el odio

(Arístides Bastidas, El Nacional, 5 de abril de 1968, al día siguiente del asesinato de Martín Luther King Jr.)

Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo (Voltaire)

He intentado actuar con justicia y rectitud, conforme a mi conciencia.  Si a alguien he vulnerado en su derecho, ha sido de manera involuntaria.  Asumo con responsabilidad mis acciones y mis omisiones y pido perdón a todo aquel a quien haya causado daño.

(Despedida de Rafael Caldera)

Los países donde más progreso, prosperidad y bienestar hay, es donde hay libertad, y principalmente libertad de expresión.  Pongamos un solo ejemplo, «para muestra vale un botón».  En efecto, en el primer gobierno de Rafael Caldera se revaluó el Bolívar de 4.  50 a 4.30.  Y se trataba del verdadero 4.30, no del 4.30 de hoy, ya que este equivaldría a 4.300 de aquella época.

El Bolívar de la época del primer gobierno de Caldera era una moneda tan sólida que este refirió en el programa Habla el Presidente que hacía poco tiempo habían tenido que hacer un pago a un banco inglés, a dicho banco se le preguntó que si querían el correspondiente pago en dólares, libras esterlinas o en Bolívares.

El Doctor Caldera también afirmó que tuvieron que poner Bolívares no porque inicialmente hubieren pensado que hubiera alguna posibilidad que el banco inglés así se los solicitare, sino que por razones legales estaban obligados a incluir los Bolívares entre las alternativas.  Para sorpresa de todo el banco inglés contestó que querían el pago en Bolívares.

Segunda parte:  El concepto demócrata cristiano de la libertad.  Ni capitalismo liberal, ni socialismo marxista.  Rafael Caldera:  esperanza de libertad

Rafael Caldera fue un verdadero socialcristiano, tanto de convicciones como de principios.  Fue un gran ideólogo de la democracia-cristiana, de los que publicó obras tales como:

Especificidad de la democracia cristiana, Democracia cristiana y desarrollo, Justicia Social Internacional y Nacionalismo Latinoamericano, Lo político y lo religioso dentro de lo social, Derecho del trabajo.

A propósito de Luigi Sturzo, La hora de Emaús, A los veinte años de la encíclica Populorum Progressio, Moldes para la Fragua, Discursos sobre José Gregorio Hernández, Los causahabientes. De Carabobo a Puntofijo, etc.

Una vez le escuché decir:

La democracia cristiana es llevar el Evangelio Jesús a la vida política.

Por otra parte, esto muy bien lo definió el Venerable papa Pío XII: 

Después del sacerdocio, la política es la forma más excelsa de apostolado.

Además de sus ideales socialcristianos Caldera fue un hombre de fe.  Su fe en Dios era de tal de naturaleza que en 1987, si bien en el contexto de una entrevista política, le declaró al periodista Edgardo de Castro en Venevisión:

No cae al suelo ni siquiera la hoja de un árbol sin que Dios lo permita.

Esa fe fue muy bien definida por su hijo Andrés:

Rafael Caldera amó a Dios y amó a Venezuela. Si hay algo que lo distinguió desde muy joven fue su profunda fe en la Providencia.  No una fe «beatucona y rezandera» – como nos dijo a los graduandos del Colegio San Ignacio en el año 71 – sino una fe sólida y robusta, propiciada por sus maestros jesuitas, que no dio, en sus noventa y tres años de vida, tregua a la lucha ni lugar a la cobardía.  Su fe fue del mismo tamaño de la fortaleza de su carácter y de su tenacidad indoblegable.  «Dios es más grande que un chaguaramo» – repetía con frecuencia.

(Andrés Caldera Pietri.  Despedida de la familia.  Tomado del sitio web: www.rafaelcaldera.com).

En relación a este tema Caldera expresó lo siguiente:

Contamos con la ayuda divina, el don de la gracia, que viene de Dios, como recordaba el venerado Papa Juan Pablo II.  Por medio de ella -nos dijo-, en colaboración con la libertad de los hombres, se alcanza la misteriosa presencia de Dios en la historia que es la Providencia (Centesimus annus, n. 59).

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera.  Tomado del sitio web:  www.rafaelcaldera.com)

En el discurso antes citado a los graduandos del Colegio San Ignacio en el año 1971 también dijo que en medio de una corriente contraria a Dios, donde muchos se empeñaban en negarlo, había que ser muy valiente para afirmar: «yo creo en Dios» .  Sin embargo, la fe en Dios no es para «fumar opio», como mal definía Carlos Marx la religión.  La fe es para proyectarla, para traducirla en obras, para hacer más felices a los demás, para que cuando nos vayamos dejemos un mundo mejor para aquellos que nos siguen, tal como fuera la parábola de la vida de Rafael Caldera por este mundo.

En consecuencia, la fe de Caldera se tradujo en luchar por la felicidad de los demás, entre ellas, la de vivir en libertad, solamente en la libertad se puede ser feliz, un esclavo, sea del tipo que sea nunca será feliz. 

En efecto, Caldera lo expresó lo siguiente:

Al término de una extensa parábola vital, puedo decir que he sido un luchador.  Desde mi primera juventud, cuando Venezuela salía de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez, hasta comienzos del siglo XXI, mi meta ha sido la lucha por la justicia social y la libertad…  Ha sido larga la lucha por la libertad y la democracia.  Esa lucha debe continuar…

Tenemos una larga lucha por delante.  La lucha es hermosa cuando la guía un ideal.  Por eso la nuestra -que creemos en la persona humana, su libertad, la solidaridad y la justicia social.

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera.  Tomado del sitio web: www.rafaelcaldera.com).

 

Sin embargo esa fe incólume en Dios que se tradujo en luchar entre otros muchos derechos por el de la libertad, lo hizo motivado por la rebeldía y la inconformidad:

«Fue una gran rebeldía, fue una gran inconformidad, lo que nos movió a los hombres de nuestra generación a avanzar a pie firme por la senda de nuestro destino».

(Discurso a los graduandos del Colegio San Ignacio, 27 de julio de 1971)

Como hemos dicho, Rafael Caldera llevó a la práctica tanto su fe como sus ideales demócrata-cristianos; es decir:  dio testimonio de vida, fue consecuente con su fe y sus principios. Hay que vivir de lo acuerdo a lo que cree y no creer de acuerdo a como se vive, y es el caso que Rafael Caldera vivió de acuerdo a lo que creyó, sobre todo en la última etapa de su vida, como veremos más adelante.

Por otra parte, la doctrina demócrata-cristiana se basa en la en la doctrina social de la Iglesia.  Si pudiéramos resumirla de alguna manera y por lo que no es, diríamos que la doctrina demócrata-cristiana no es ni capitalismo liberal, ni socialismo marxista.  Más bien, se opone a ambas concepciones totalitarias y esclavizantes de la vida, y además hay que resaltar que como siempre los extremos se tocan, y es el caso que el capitalismo liberal y el socialismo marxista terminan coincidiendo.

La doctrina demócrata-cristiana fue muy bien expresada en las encíclicas papales:

Los postulados de las Encíclicas Papales lo llevaron a una vida de servicio en la política, lejos del afán de acumular riquezas, dando el testimonio de un cristiano entregado a su pueblo, comprometido con la esperanza de los grandes sectores populares.

(Andrés Caldera Pietri.  Despedida de la familia.)

Estas encíclicas papales hablan de requisitos para que se dé la paz, por ejemplo, el día 11 de abril de 1963:  el beato y papa de feliz memoria Juan XXIII, publicó La encíclica «Pacem in terris» (Paz en la Tierra).  El venerable «papa magno» Juan Pablo II, también de feliz memoria, escribió una encíclica al conmemorarse los cuarenta años de «Pacem in terris».  En ambas se nos dice cuales son las 4 columnas que soportan el edificio de la paz:

Libertad, Justicia, Verdad, Amor.

Las 4 columnas para lograr la paz es también la base doctrinaria de la doctrina de la democracia cristiana.  Las 4 son complementarias.  No son excluyentes.  La paz no es una causa, es un efecto, es uno de los doce frutos del Espíritu Santo. 

En las dictaduras no es posible la libertad de expresión.  En los regímenes dictatoriales que niegan la libertad del ser humano no puede haber paz.

La paz que se basa en el miedo no es paz.

(Papa Pablo VI)

Para poder sostenerse, las dictaduras se basan en la represión, en consecuencia generan miedo.  Ni en la censura ni en la auto-censura hay paz.  Si un ser humano siente que no puede expresarse libremente, mentalmente hablando se pudiera sentir mutilado, amputado y castrado.  Y necesitará alguna válvula de escape para expresarse.  Por eso, más tarde o más temprano intentará escaparse de las dictaduras o vivir en la clandestinidad, y hasta morir por causa de la libertad.  Un ser humano que no sea libre no podrá ser nunca feliz.  Y bien dice Santo Tomás de Aquino que todos los actos del ser humano están irremisiblemente determinados por la búsqueda de la felicidad, hasta el equivocado acto del suicida es en busca de la felicidad, ya que erróneamente cree que la salida a sus problemas sería muriendo.

Es de entenderse que cuando hablamos de libertad no hablamos de libertinaje.  Una vez lo expresó muy bien el expresidente Caldera:

«El límite del derecho propio es el derecho ajeno»

Bien acaba de decir el papa Benedicto XVI  durante un discurso a diplomáticos en su evaluación anual de los acontecimientos del mundo:

«la libertad no puede ser absoluta, ya que el hombre no es Dios, sino imagen de Dios, su criatura»

Todo lo que atente contra la libertad es malo.  No hay dictaduras «buenas».  Toda dictadura es mala, sea de «Izquierda» o de «Derecha».

En la extinta Unión Soviética no hubo paz.  Tampoco en la Nicaragua de Somoza.  No hubo paz en el Chile de Pinochet pero tampoco en la Cuba de Fidel. 

Por esto mismo, el ser humano buscará siempre la libertad, tal como el pajarillo buscará siempre salir de la jaula, así lo tengan en una jaula de oro y lo traten como a si fuera el rey de los pájaros. 

Este trabajo está centrado en la columna de la libertad, lamentablemente y por razones de espacio no podemos abarcar las restantes 3 columnas, sin embargo, daremos unas breves pinceladas:

El concepto de justicia que más desarrolló Rafael Caldera fue el de justicia social, en efecto:

Quiero que Venezuela pueda vivir en libertad, con una democracia verdadera donde se respeten los derechos humanos, donde la justicia social sea camino de progreso.  Sobre todo, donde podamos vivir en paz, sin antagonismos que rompan la concordia entre hermanos

(Despedida de Rafael Caldera)

La paz no se alcanza sin justicia social, tal y como Usted lo predica desde su primer viaje juvenil al Congreso de Estudiantes Católicos celebrado en Roma, en 1933, es la paz por la que Usted aboga en 1960, cuando desde su curul de Presidente de la Cámara de Diputados intima a Fidel Castro para que cese en los fusilamientos de su pueblo y tras el engaño de una Revolución que se dice redentora del mismo pueblo…

(Asdrúbal Aguiar, Epístola a Rafael Caldera Caracas, 26 de diciembre de 2009).

El hecho de ser más poderoso no mayores derechos, sino mayores deberes (Expresidente Rafael Caldera, Consejo Permanente de la OEA, junio, 1970)

Al que más se le dio más se le pedirá

(Rafael Conde, obispo de Maracay)

También se pudiera definir justicia social de esta manera:

Los más fuertes están obligados a ayudar a los más débiles

En cuanto a la verdad, brevemente diremos lo siguiente:

Los regímenes dictatoriales, que atentan contra la libertad del ser humano no les gusta la verdad, se mantienen en el poder en base a mentiras, pero que a la vez tratan de disfrazarlas de verdad.  Trata de segur el modelo del ministro de Información de Hitler, Joseph Goebbels, que decía:

«Una mentira dicha mil veces se transforma en una verdad»

Pero a la verdad siempre se impone:

«Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público» (Lucas 8-17)

Es de notar que una de los rasgos más importantes y a la vez más característicos de los Estados Unidos de América es que como nación tienen una cultura y una ética que se basan en la verdad.  Ahí sale muy caro decir mentiras, mientras que decir la verdad, sea cual fuere, ayuda a resolver y a salir de los problemas

La verdad siempre se impone, mas tarde o más temprano la verdad  siempre aflora.  Lo mejor y hasta lo más económico será decir siempre la verdad.  Como bien nos enseñaron en el catecismo de Monseñor Arias Blanco «mentir es afirmar lo contario de lo que uno piensa».  En el caso de la mentira no hay buena fe.  Mentir es torpe y solo nos quita la paz.  Los italianos dicen que «le bugie hanno le gambe corte» – «la mentira tiene piernas cortas».  |

Un ejemplo de que la verdad que siempre se impone sobre la mentira lo tenemos en el caso «Watergate», esta crisis culminó en agosto de 1974 con la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de Los Estados Unidos de América.

En nuestra óptica lo grave del caso estuvo en la mentira que dijo el expresidente Richard Nixon al negar los hechos de espionaje contra el partido Demócrata en el año 1972, y en su convención en el hotel Watergate en la ciudad de Washington.

Nixon nunca admitió lo de Watergate, creemos que esa fue su ruina, si lo hubiera admitido, pedido disculpas y asumido su responsabilidad creemos que se hubiera salvado, creemos que lo que lo hundió fue el haber mentido.

Además, el haber resuelto el caso Watergate de una manera constitucional, pacífica y democrática, y como dijimos, basados en la verdad, es uno de los elementos que le da a los Estados Unidos de América la fuerza y la consistencia necesarias para haber sido por muchos años y todavía seguir siendo la primera potencia de La Tierra.

Basándose la doctrina social cristiana en el concepto la verdad como uno de los 4 requisitos para alcanzar, citaremos la fuente cristiana de esa verdad, y esa no es otra que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre:

Jesucristo nos dice:

«La verdad os hará libres» (Jn 8,32)

«Yo soy el camino, la verdad, y la vida» (Juan 14:6).

Volviendo al concepto de libertad propiamente dicho volveremos a citar al Doctor Rafael Caldera:

Llamado por Dios a dejar este mundo, como es destino de todo ser humano, deseo para mi Patria aquello por lo que tanto he luchado.

Un gran aliento de libertad será el motor para la promoción del hombre.  Creo en la libertad como la mejor condición de ascenso humano.  No olvidemos las hermosas palabras de Albert Camus, testimonio de toda una generación:  «La libertad es el camino y el único camino de la perfección.  Sin libertad, se puede perfeccionar la industria pesada, pero no la justicia o la verdad…Me siento obligado a repetir algo que pude decir hace años.

El reto -decía- que enfrenta Venezuela podría sintetizarse en los objetivos fundamentales a lograr:

La promoción del hombre, a través de la libertad, para realizar la justicia…Queremos la libertad para lograr la justicia y ejercer la solidaridad humana…

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera)

No es sino en un sistema de libertades donde puede prosperar la democracia y a la vez vivir con el debido respeto a los derechos humanos.  Bien lo expresa Caldera:

«Ha sido larga la lucha por la libertad y la democracia.  Esa lucha debe continuar.  Un gran aliento de libertad será el motor para la promoción del hombre.  Creo en la libertad como la mejor condición de ascenso…

Contamos con la ayuda divina, el don de la gracia, que viene de Dios, como recordaba el venerado Papa Juan Pablo II.  Por medio de ella -nos dijo-, en colaboración con la libertad de los hombres, se alcanza la misteriosa presencia de Dios en la historia que es la Providencia (Centesimus annus, n. 59).

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera)

Tercera parte: 

Libertad: don del cielo.  Rafael Caldera:  fortaleza de libertad

Citaremos al premio Nobel de literatura, Jacinto Benavente, en el último fragmento de «los intereses creados»:

«Y en ellas visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición:  tiran unos de sus píes y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia.  Pero entre todos ellos desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna, el hilo de la libertad, que a los humanos, como a estos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno y no puede acabar cuando la farsa acaba.»

(Debemos aclarar que donde decía «amor», pusimos «libertad».  Es de notar que el cambio encaja perfecto)

Dentro del contexto del pequeño cambio arriba explicado diremos lo siguiente:

La libertad nos hace parecer divinos, trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón, y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno.  Por tanto, la libertad es un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna que desciende del cielo a nuestro corazón. 

La infinita omnipotencia de Dios sabía desde toda la eternidad que al crear al ser humano y que si lo creaba libre, caería, y muchas veces de una manera pertinaz, en lo que Santo Tomás de Aquino llama «las dos clases de tinieblas en que nacimos:  el pecado y la ignorancia».

Pues bien, Dios sabía que al crearnos libres seríamos capaces de cometer las bajezas más atroces, de hacer las cosas más viles, y también de cometer muy costosos errores, y que muchas veces, de buena o mala fe, les haríamos daño a muchos.  Sin embargo y aún así, Dios prefirió hacernos libres que crearnos autómatas, robots o computadoras programados previamente por Él

Quizás hay quien que se pregunte el por qué de esto.  Dios sabía que como fruto de la libertad pecaríamos y erraríamos, ¡Y vaya de que manera!  Creo que en su exactitud, dicha respuesta solo la puede responder Dios, sin embargo, a título personal y especulativo se nos ocurren dos cosas:

1) ¡Cuanto nos querrá Dios!, que a pesar de ser capaces de cometer los pecados más horribles y realizar los disparates más torpes como consecuencia de nuestros errores, aún así Dios prefirió regalarnos su libertad, que es en nuestra opinión lo que más nos hace semejantes a Dios.

«Hagamos al hombre a nuestra imagen y nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuántos animales se muevan sobre ella.» (Gen 1,27)

«Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente.» (Gen 2,7).

2) Porque así como consecuencia de nuestra libertad somos capaces de lo más ruin y maléfico, y también de lo más equivocado; sin embargo también como consecuencia de ella somos capaces de lo más noble, lo más sublime y lo más excelso, hasta de dar la vida por otros:

«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.» (Jn 15,13).

Y además también seríamos capaces de rectificar nuestros errores.  Mientras estemos en este mundo y no partamos a la Casa del Padre como recientemente hiciera el Dr. Rafael Caldera, nos será imposible penetrar la mente divina, salvo lo que obtenemos por la revelación de las sagradas escrituras, como lo es La Biblia.

Por lo tanto, la libertad es un concepto cristiano de la vida.  Como antes dijimos: la libertad nos viene directamente como un regalo de Dios que ningún régimen, ni ningún dictador, sea de «derecha» o «izquierda», tiene derecho a quitarnos.

Por otra parte, así el presidente Chávez diga que se puede ser marxista y cristiano a la vez (como así se autodefine), eso no es ni posible ni compatible.  Sería como pretender hacer que un círculo pudiera ser cuadrado a la vez.

Uno de los tantos puntos que demuestran que donde cristianismo y marxismo son incompatibles es el asunto de la libertad.  Carlos Marx está contra el cristianismo.  Carlos Marx niega la existencia de Dios y del alma inmortal, pretende afirmar que «la religión es el opio de los pueblos» y también negar el séptimo mandamiento de la ley de Dios (No robarás), ya que Carlos Marx afirma que «la propiedad privada es un robo».  Si la propiedad privada fuera un robo no tendría sentido el no robar, ya que se roba lo que es propiedad de otro.  Si alguien no fuere propietario de algo es imposible que hubiere robo, ya que no se le puede quitar a alguien lo que no tiene. 

Carlos Marx también dice que el hombre no nace libre sino alienado, por lo tanto el estado no puede permitir la libertad de los ciudadanos ya que al nacer «alienado» no es capaz de tomar decisiones por sí mismo, sino que el estado las debe tomar por ellos.

Por lo tanto en países con gobiernos marxistas como lo fue la Unión Soviética y obviamente lo es Cuba en la actualidad, no son los ciudadanos por ellos mismos los que deciden su vida, es el estado el que la decide por ellos.  En consecuencia es el estado el que deciden quienes son las personas que van y las que no van a universidad, quienes son profesionales del deporte y quienes no, y además les ordena donde, como, y cual trabajo realizarán, en base a los objetivos supremos del «Estado y la Revolución», etc.

Por eso mismo Carlos Marx escribió tan injusta y violentamente contra Simón Bolívar, ya que El Libertador vivió para darle la libertad a cinco países de América.  Como su nombre bien lo indica en El Libertador.  La libertad no es lo que dice Carlos Marx, la libertad es un don de Dios que tiene todo ser humano al nacer y por el mero hecho de ser persona humana, y no es una concesión graciosa que hace el estado, ni tampoco es una «tolerancia» que hacen quienes pretenden tiranizar a los pueblos.

Dios también sabía de las pretensiones dictatoriales que íbamos a sufrir en esta vida:

«Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío.  Entre vosotros no debe ser así…  ».  (Mt. 20, 25-26).

Cuarta parte:  Rafael Caldera:  apóstol de la libertad

Quisiéramos explicar en este momento el por qué del título de este trabajo:  «Rafael Caldera, el gran león de Dios»:  la excelente escritora Taylor Caldwell escribió una biografía sobre el San Pablo, apóstol, y la tituló «El gran león de Dios».  

Luchar por la libertad es una manera de predicar el Evangelio.  Y el expresidente Caldera fue un apóstol de la libertad, un gran predicador y luchador de la misma.  Un gran ser humano, que entre otras nobles causas, dedicó su vida a la defensa y a la lucha por la libertad; es decir, luchó por la propagación de la libertad, que es una manera de propagar el cristianismo y de varias otras religiones.

Serían muchísimos los ejemplos que pudiéramos poner de la incansable lucha del expresidente Caldera por la defensa y propagación de la libertad.

«fracasaron los nazis, como mas tarde o más temprano fracasará también cualquier régimen o sistema que atente contra la libertad del ser humano»

La frase anterior y que encabeza este trabajo fue la alocución que diera en Junio del año 1970, siendo presidente constitucional de la Republica de Venezuela ante los Senadores como los Representantes del Congreso de los Estados Unidos de América.

Haremos un breve paréntesis para citar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, del día 4 de julio de 1776 que dice así:

«Sostenemos como evidentes estas verdades:  que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».

Volvemos con el expresidente Caldera y diremos que la Declaración de Independencia antes dicha está en concordancia con la alocución de Caldera antes mencionada.  Al meditar sobre estas palabras vemos como las mismas nos pueden iluminar y confortar, sobre todo al día de hoy y en especial en la actual Venezuela que tanto amó Rafael Caldera:

«Rafael Caldera amó a Dios y amó a Venezuela»

(Andrés Caldera Pietri.  Despedida de la familia)

En efecto, todo lo que atenta contra la libertad del ser humano pasa, y es el caso que el actual régimen venezolano conculcador de libertades también pasará.

No hay dictaduras eternas, mas tarde o más temprano todas fracasan.  Todos los «Adolfos Hitler», mas tarde o más temprano fracasan.

Además del fracaso de los nazis serían muchísimos más los ejemplos históricos que nos pudieran ilustrar, en el presente trabajo solo pondremos dos:

  1. A) La religión, la moral y la libertad privaron en la etapa de la República de Roma.  Esto la hizo soberana, libre y prospera.  Recordemos al gran Cincinato, hombre austero que vivía muy dignamente en el campo pero que cuando había una guerra lo llamaban para que se pusiera a comandar lo para esa época era el equivalente a un ejército.

Luego de acabado el conflicto Cincinato no se aprovechaba, ni mucho menos abusaba por los servicios prestados a la Republica Romana como comandante, volvía a su granja pero como un ciudadano más.  Aún sin saberlo, tenía un concepto cristiano de la vida, la autoridad era para Cincinato, el de un servicio hacia los demás «para servir y no para ser servido» (Mt 20,28)

La República Romana llegó a ser tan fuerte y a tener tanta solidez interna que ni siquiera uno de los genios militares más grandes de todos los tiempos como lo fue Aníbal pudo someterla, en consecuencia se tuvo que devolver frustrado a su país.

Estamos hablando nada más y nada menos que de Aníbal, el que cruzó los Alpes e introdujo los elefantes como un elemento moderno para su época y dentro de la guerras que le tocó vivir, ya que los utilizó como lo equivalente a lo que hoy en día se conoce como los tanques de guerra, pero a la vez los elefantes tenían una rapidez cercana a los caballos.

En cambio cuando Roma se convirtió en Imperio, la religión se relajó al igual que la moral, y la libertad de los ciudadanos romanos se acabó ya que se convirtió en libertinaje, que no es libertad (el libertinaje termina siendo el mejor germen para las dictaduras).

Los emperadores se convirtieron en dictadores, excepción hecha quizás con el emperador filósofo Marco Aurelio, el mismo que dijera que «nuestra vida es la obra de nuestros pensamientos», y sin poder negarle a la vez los dotes de estadista que tuvo Julio César.  Pero fuera de algunos casos esporádicos, el Imperio Romano era una dictadura.

En su amena y a la vez profunda y densa «Historia de Roma» el historiador Indro Montanelli dice que al Imperio Romano no lo derrocó nadie, se cayó solo, al igual que a un enfermo que se muere por sí mismo sin que nadie lo hubiere matado.

En consecuencia Atila y demás bárbaros lo que se encontraron fue con un cadáver.  Atila era  el rey de los Hunos, el llamado  «azote de Dios», aquel que se autodefinía que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. En el año 451 cuando Atila se disponía a atacar y a saquear la cuidad de Roma le salió al encuentro  el Papa San León Magno, y en las puertas de Roma se reúne con Atila logrando convencerlo que se retirara y no saqueara la ciudad como en efecto no lo hizo.

Como dijimos:  El Imperio Romano no la acabó Atila.  El Imperio Romano se había previamente suicidado debido al relajamiento moral, el destape y la falta de libertad.

 

  1. B) Otro caso de fracaso de fracaso de un sistema o régimen que atenta contra la libertad lo constituyó el derrumbe del comunismo en la Europa oriental, sobre todo en la extinta Unión Soviética y cuyo mayor exponente se dio el día  9 de noviembre de 1989 con la caída del «Muro de Berlín».  Esto se dio luego de setenta años de comunismo opresivo, tiránico y dictatorial.

Cuando existió el Muro de Berlín, mucha gente se escapó de la Alemania comunista-reprimida del este, hacia la Alemania libre del oeste.  Algunos hasta murieron en el intento, pero ninguno intentó escapar de la Alemania libre del este hacia la Alemania e esclavizada del Oeste.

Todo aquello que atenta contra la libertad lleva dentro de sí la semilla de su propia destrucción

De todas maneras hay que reconocer que importantes personajes ayudaron a acelerar la caída del Muro de Berlín y del marxismo en la Europa oriental,  tales como el Papa Juan Pablo II, Ronald Reagan, Lech Walesa, y paradójicamente, un hombre salido de las propias entrañas del marxismo, que conocía muy bien el monstruo por dentro, como lo fue Mijaíl Gorbachov, Premio Nobel de la paz, con su Perestroika  (re-estructuración) y Glasnost (transparencia),curiosamente fue uno de los más importantes artífices en demoler el fracasado marxismo en la Europa Oriental.

En uno de los artículos, que en la última etapa de su vida escribía el expresidente Caldera en el diario El Universal, éste afirmó que en su opinión, Gorbachov había sido el político más importante del mundo en el Siglo XX. 

El Dr. Rafael Caldera nació en San Felipe, Estado Yaracuy el 24 de enero de 1916.  Caldera nació bajo la dictadura del General Juan Vicente Gómez (estaría fuera de contexto analizar aquí la personalidad, el régimen y el contexto del General Gómez y su época).  A la edad de 19 años (año 1935) y aun viviendo en el régimen gomecista de falta de libertades, Caldera comenzó a luchar por la libertad.  A esta edad Caldera escribe su obra Andrés Bello, donde además de un estudio brillante y pormenorizado de la vida y obra de Andrés Bello, Caldera expone que así como Bolívar, Sucre, Miranda, y tantos otros fueron próceres de la libertad civil, política y social, Andrés Bello fue un prócer de la libertad intelectual, que a su vez conduce a las otras libertades.

Por otra parte, Mariano Picón Salas dijo que «el siglo XX comenzó en Venezuela en 1936», después de la muerte del General Gómez, cuando Caldera contaba apenas 20 años.

En ese momento, en el gobierno del General Eleazar López Contreras se crea en Venezuela la Oficina Nacional del Trabajo, siendo Caldera sub-director de la misma, y además junto con Raúl Leoni, Caldera ayudó a redactar lo que fuera la Ley del Trabajo de 1936, que a punta de tesón, constancia y en un camino lleno de adversidades logran que sea aprobada.  Esta ley ayudó mucho en la justicia social, prosperidad y libertad de la clase trabajadora de Venezuela.

En dicha ley está implícito el concepto demócrata-cristiano de libertad.  Si bien, en líneas generales, el trabajador depende del capital del patrono para poder trabajar, siempre se debe preservar la dignidad, la justicia y la libertad en el trabajador, pero a la vez el trabajador debe ser honesto y respetuoso con el patrono.

El trabajador debe ser un trabajador libre y no sometido a ningún tipo de esclavitud o dependencia de ningún patrono, sobre todo en el caso del «patrono-Estado», como es el caso de Cuba hace 51 años y que cada vez se ve más y más en Venezuela.

Para que un trabajador sea libre, se debe cumplir lo que bien dice el refrán:

«Si le regalas un pescado a un hombre le quitarás el hambre por un día, pero si lo enseñas a pescar le quitarás el hambre por toda la vida»

En consecuencia, el trabajador digno y libre es el que trabaja.  Claro:  con un salario y condiciones de trabajo justas y dignas, pero no es en base al paternalismo, al populismo, a la regaladera, a las dádivas a cambio de apoyo, y a la «limosna-lisonjera», como se construye y desarrolla un país; ya que en base a esto último no habrán nunca trabajadores libres, sino parásitos, pedigüeños, vagos y holgazanes, que en nada contribuyen ni al bienestar, ni al desarrollo de un país.

Es obvio que las personas que no pueden trabajar, por estar enfermas, o por diversas circunstancias que ahorita no tenemos ni espacio ni tiempo para analizar, hay que suministrarles el pescado necesario.  Esto ya sería la excepción de la regla, pero en líneas generales se debería aplicar lo que dijo San Pablo:

«Cuando vivimos con ustedes se lo mandamos:  el que no trabaja que no coma.  Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada» (2 Tes 3, 7-12)

Veamos por ejemplo el caso de Japón y Suiza, pondremos dos entre los muchos que pudiéramos poner.  En agosto de 1945 Japón recibió dos bombas atómicas, asunto que no es el momento de analizar aquí, pero Japón resurgió de las cenizas, con trabajo justo, digno y libre; no con el paternalismo y populismo, que no son otra cosa que esclavizantes.

Suiza no tiene casi riquezas naturales, no tiene ni siquiera acceso al mar, pero tiene trabajo, orden, disciplina y estudio.

Es así como se logra el desarrollo y la felicidad de las naciones, no en base a la regaladora, que en el fondo no es otra que algo que le niega la libertad al trabajador, porque lo hace dependiente del patrono, y sobre todo del «patrono-trabajo».

Pensar que puede lograrse el desarrollo sin libertad, o a costa de la libertad, es olvidar que el desarrollo no tiene sentido si no es capaz de promover al hombre.  Ni siquiera en su aspecto material es aceptable la posibilidad, porque un desarrollo material sin libertad sería incapaz de realizarse según un programa integrado, equilibrado y armónico, si a los puros objetivos materiales de aumentar la producción de bienes o transformar los sistemas productores, no los guían consideraciones de justicia, capaces de llevar su beneficio a todos los sectores y grupos de la sociedad.

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera)

Por esta libertad de los trabajadores luchó Rafael Caldera: no solo como antes dijimos en la Ley del Trabajo de 1936 en la que trabajó, en efecto:  luego de la derrota electoral Caldera en el año 1983 y frente a Jaime Lusinchi, donde reconoce su derrota con su famosa expresión: «el pueblo no se equivoca», dándole un mentís a su infundada fama de «soberbio», porque un soberbio no actúa con esa humildad, Caldera desoye el llamado de las voces que lo invitan a que se fuera a organismos internacionales, tales como la Secretaría General de la OEA, a la que pudo aspirar sin mucha dificultad. Caldera prefiere quedarse en Venezuela y seguir luchando en la reforma de la Ley del Trabajo del año 1936, lográndolo con éxito en la para entonces nueva Ley del Trabajo del 27 de noviembre de 1990, y siendo ya presidente por segunda vez, en la reforma del año 1997.

Si bien Caldera viajó por el Mundo, sobre todo por invitaciones internacionales, prefirió vivir siempre en Venezuela, dedicándose entre otras muchas nobles tareas, a la libertad y la democracia del pueblo venezolano.  Caldera solo salió involuntariamente del país a principios de 1958, en la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, asilándose en la Nunciatura Apostólica y saliendo en un avión para New York, siendo escoltado al aeropuerto por el Nuncio de Su Santidad, el hoy venerable Pío XII.

Como vimos, cuando Caldera nació Venezuela era un país donde no se conocía la libertad política, tampoco la libertad de expresión, tampoco la libertad de reunión, tampoco la libertad de asociarse en sindicatos, etc.  Y con su tesón, constancia y trabajo, Caldera contribuyó en grandísima medida porque Venezuela fuera un país de libertades donde todos viviéramos mejor, como en efecto fue.

Caldera, en el año 1974, próximo a entregarle la presidencia a Carlos Andrés Pérez, dice en su último mensaje al Congreso Nacional:

«Entrego a mi sucesor una republica en paz, un pueblo libre, un país prospero y una nación que goza del mayor aprecio en el mundo.»

Y cuando Carlos Andrés Pérez toma posesión, en su discurso inaugural dice:

«Recibo el país de las manos limpias de Rafael Caldera»

Estas Libertades ininterrumpidamente las vivimos y disfrutamos desde la madrugada del 23 de enero de 1958 hasta el 2 de febrero de 1998, cuando a raíz de la toma de posesión del actual presidente Hugo Chávez, el régimen de libertades en Venezuela comienza a deteriorarse cada vez más, hasta hacer de Venezuela hoy en día un país sin independencia del Poder Judicial, con una Asamblea Nacional que  no es libre ni soberana, sino que obedece ciegamente las órdenes del presidente Chávez; con cada vez menos y menos libertad de expresión, con una «autocracia ineficiente», como bien definiera  Rafael Caldera en su Despedida, con un régimen militarista represivo donde cada vez se respetan menos y menos los derechos humanos:

«Es necesario retomar hoy esa lucha para sacar a la República del triste estado en que la ha sumido una autocracia ineficiente.  Es preciso detener el retroceso político que sufrimos y poner remedio a la disgregación social» (Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera)

Es en esta Venezuela donde le toca fallecer al expresidente Caldera el pasado 24 de diciembre de 2009, a exactamente un mes de cumplir 94 años, sin embargo, no debemos olvidar la frase antes citada y que dijera en el Congreso de los Estados Unidos, en el sentido que todo lo que atente contra la libertad del ser humano fracasará, al igual que fracasaron los nazis.  Y no debemos olvidar los casos citados de cómo se cayó el Imperio Romano y como se derrumbó el Muro de Berlín, siendo una las causas más importantes de ambos caídas la ausencia de libertad.

Igual pasará con el actual régimen venezolano de conculcación de libertades.  El actual régimen venezolano de «autocracia ineficiente» como lo definiera Rafael Caldera es de inspiración marxista, a lo Fidel Castro.  El actual régimen se auto- denomina «socialismo del Siglo XXI» y pretende llevar a Venezuela «al mar de la felicidad cubano», sin embargo, mas tarde o más temprano, también fracasará, como fracasó la Unión Soviética y por lo tanto se produjo la caída del muro de Berlín, como anteriormente hemos expresado.

Aspiramos que en no mucho tiempo pueda decir:

Fracasó la «autocracia ineficiente» negadora de libertades, como mas tarde o más temprano fracasará también cualquier régimen o sistema que atente contra la libertad del ser humano

(Hemos utilizado la expresión «autocracia ineficiente» porque fue la expresión que utilizó el expresidente Caldera en su Mensaje al pueblo de Venezuela)

También, mas tarde o más temprano, terminará fracasando en Cuba el régimen dictatorial de Fidel Castro y que también lleva dentro de sí mismo la semilla de su propia destrucción como lo es la falta de libertad.

Destruir por destruir no vale.

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera)

Por otra parte, como antes dijimos:  un ser es más libre mientras menos dependa de otro u otros.  Por eso el sinónimo de libertad es la palabra «independencia», siendo su contrario la palabra «dependencia».  Por lo tanto, en Venezuela el presidente Chávez pretende vendernos la supuesta idea que salimos del «imperialismo pitiyanqui», Esto no es cierto:  cada vez somos más y más dependientes:

Lo único que mal que bien todavía le queda a Venezuela es la industria petrolera, pero el único que paga el petróleo venezolano es lo que Chávez llama el «imperialismo pitiyanqui», porque lo demás es pura regaladera pero a cambio de un pretendido apoyo y legitimidad internacional.

Se trata de puros chulos internacionales que no pagan el petróleo venezolano, y que cual chipos, parásitos y sanguijuelas internacionales lo que hacen es chupar gratuitamente el petróleo venezolano en desmedro del pueblo venezolano.

Así que, la «verdad-verdadera», es que la dependencia de Venezuela con el «imperialismo pitiyanqui» es cada vez mayor.  Y paralela y paradójicamente, la dependencia de Chávez con Fidel Castro es también cada vez mayor.  Según el mismo Chávez abiertamente afirma éste no toma ninguna decisión importante sin antes hablarla y consultarla con Fidel Castro, y terminando diciendo lo que Fidel Castro dice, más bien:  ordena.

Los destinos de Venezuela lo deciden los cubanos, no los venezolanos.  La actual capital política de Venezuela no es Caracas sino La Habana.  Por lo tanto, en este momento no somos ni un país libre ni soberano.  Los discursos de «libertad» y «soberanía» no son sino un circo y un show demagógico y populista, que algunos incautos e ingenuos todavía creen, o les conviene creer, amén de los que por conveniencias con el régimen se hacen los incautos…

En el discurso al Congreso norteamericano antes citado, Caldera cita también un parágrafo del discurso de Simón Bolívar en Angostura, del 15 de febrero de 1819, donde nuestro Libertador se refería a los Estados Unidos de América:

«La libertad ha sido su cuna, se ha criado en la libertad, y se alimenta de pura libertad»  

Los Estados Unidos de América podrán como nación tener muchos defectos, todos los países los tienen, sin embargo, es un país que se fundó en la verdad, la democracia y la libertad.

En la alocución antes citada, el expresidente Caldera también dijo:

«Al cumplir la democracia 200 años demostremos que sigue siendo el mejor sistema de gobierno»

Veamos por ejemplo la democracia en USA frente al modelo de dictadura cubana que nos pretende imponer a los venezolanos el presidente Chávez.  Tomemos el caso de 1959 hasta nuestros días:

Desde el día primero de 1959 hasta hoy, en Cuba no ha mandado otro que Fidel Castro, con la excepción que debido a su enfermedad, Raúl Castro comparte el mando con su hermano Fidel, sin embargo, este sigue siendo el que verdaderamente detenta el poder.

En USA, desde 1959 hasta hoy han gobernado los siguientes presidentes:

Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush senior, Clinton, Bush Jr., Obama. En total son once.  Obama tendrá un chance de ser o no re-electo en el año 2012, y si lo fuere, en las elecciones de 2016 ya no podrá concursar.  Además vemos casos como el de Richard Nixon, quien se vio obligado a renunciar debido al caso Watergate, entregándole la presidencia a Gerald Ford, y no por eso hubo ningún trauma: todo se resolvió de manera constitucional y pacífica.  Esto es impensable en la actual Cuba y también en la actual Venezuela.

En USA hay prosperidad, y los problemas, como la actual crisis económica que se está resolviendo, y se terminará de resolver, tal como se resolvió la crisis del año 1929.

En la actual Cuba lo que hay es hambre, miseria y represión.  Muchos cubanos se han fugado y se siguen fugando en balsas y afines de la Cuba sin libertad para la Miami libre, algunos hasta han muerto en el intento.  Lo que nunca se ha visto es que un norteamericano se haya fugado en balsa de la Miami libre para la Cuba dictatorial.

Desde 1959 hasta 1999 en Venezuela han gobernado:  Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera I, Carlos Andrés Pérez I, Luis Herrera, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez II, Ramón Velásquez, Rafael Caldera II.  Total:  9 gobiernos.  Y la transición de Carlos Andrés Pérez II a Ramón Velásquez se hizo de una manera pacífica y de acuerdo a la Constitución y las leyes vigentes para la época.

Chávez fue electo en el año 1998, y de acuerdo la Constitución de 1961 vigente para el momento que fue electo y de la cual Caldera fue uno de sus más importantes relatores, Chávez solo pudiera haber gobernado a Venezuela por cinco años, durante el período presidencial 1999-2004, y el 2 de febrero del año 2004 le tendría que haber entregado el poder a al que para el momento fuere su sucesor.  Y no sería sino hasta las elecciones del año 2013 que hubiera podido volver a ser candidato (10 años, que era lo que permitía dicha Constitución).

Es decir, para el momento del fallecimiento del Dr. Rafael Caldera, Chávez no sería presidente desde haría casi seis años, y eventualmente no pudiera volver a tomar el poder sino el 2 de febrero del año 2014.

¿Cuánto sufrimiento no se hubiera ahorrado Venezuela en 10 años sin Chávez?  No olvidemos que el 2 de febrero de 1999 cuando el Dr. Caldera le entregó la banda presidencial a Chávez, este dijera:

«Juro sobre esta moribunda Constitución».

En esos 40 años, que Chávez injustamente cúpulas podridas del puntofijismo perverso», había una Constitución que si bien necesitaba reformas y adaptaciones no le hubiera permitido gobernar a Chávez por 11 años como lleva hasta el momento de escribir estas líneas, mas todos los que pudieran faltar, y ojalá que no pase en Venezuela lo que pasa en Cuba, donde Fidel y Raúl Castro tienen ya 51 años tiranizando a su país.  Por otra parte no olvidemos el hecho que muchos cubanos huyeron de Cuba a Venezuela, pero ninguno lo hizo a la inversa.

Además los peloteros venezolanos quieren jugar béisbol no en la Cuba de Fidel y Raúl Castro, sino en lo que Chávez llama «el Imperio pitiyanqui», de los Estados Unidos.  ¡Por algo será!

Quinta parte:  Caldera el desconocido

Creemos que las dos lecciones más importantes que nos enseña Caldera son:

  1. A) Se puede tener éxito como abogado y como político, y a la vez ser completamente honesto. 

Mucha gente cree que para ser un buen abogado hay que ser un abogado rábula.  El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra rábula así:

Rábula.

(Del lat. rabŭla).

Abogado indocto, charlatán y vocinglero.

Mucha gente también cree que para tener éxito en política hay que ser un pillo, un pícaro y deshonesto.  Caldera demuestra que eso no es verdad.  Caldera, más que abogado, fue un jurista.  Caldera fue presidente de la Cámara de Diputados cuando aquel Congreso Nacional hizo de «Asamblea Constituyente» y en consecuencia redactó la Constitución de 1961, hasta ahora la Constitución que más tiempo nos ha durado (39 años).

Caldera se graduó como Doctor en ciencias políticas, Summa Cum Laude, en la Universidad Central de Venezuela, con la máxima nota de 20 puntos.

Caldera fue individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua.  En la segunda parte de este escrito trascribimos el titulo de algunos de la gran cantidad de libros que escribió.  Fue además dos veces Presidente Constitucional de Venezuela, presidente de la Unión Interparlamentaria Mundial, y como antes dijimos fue también presidente de la Cámara de Diputados; además recibió innumerables «doctor honoris causa», tanto en Venezuela como en el exterior.

Caldera fue tan honesto que en su primer gobierno reunió en una cena-fiesta en La Casona a sus antiguos compañeros de la promoción de «doctor en ciencias jurídicas» de la UCV.  Pues bien, Caldera consideró que era su deber pagar dicha reunión social de su propio bolsillo y no cargársela al Tesoro Nacional.  Lo mismo pasó con los dos matrimonios que tuvieron dos de sus hijas que se casaron en La Casona en su primer gobierno: los pagó él.

Y hasta tuvo el siguiente escrúpulo:  la alocución que tanto hemos citado aquí, la que hiciera ante el Congreso de USA, no tendría costo adicional si no se transmitía en horario estelar dentro de USA, pero si se hubiere hecho en horario estelar tendría que haberse hecho un pago extra, pero que a la vez salía sumamente caro para el bolsillo del expresidente Caldera, pero no así para las arcas fiscales venezolanas.

Pues bien, Caldera dijo que no, que no se pagara nada adicional y que por lo tanto no se hizo la transmisión al pueblo norteamericano  en horario estelar, no era posible que la pagara de su propio bolsillo.

Fue también honesto en lo político.  En efecto su hijo Andrés nos refiere la siguiente:

En el año de 1.994, cuando el país hubiera aceptado, porque lo pedía, que diera un «Calderazo», al estilo peruano de Fujimori, y convocara a elecciones para elegir un nuevo Congreso que le permitiera gobernar con mayoría, se negó por ser contrario a sus principios y a su posición de toda la vida.

(Andrés Caldera Pietri. Despedida de la familia.  Tomado del sitio web: www.rafaelcaldera.com)

Y es el caso que este hombre tan honesto no tuvo que convertirse en deshonesto para tener éxito, tanto como abogado, como político, como intelectual, como escritor, como profesor, como orador, como…

Esto muy bien lo expresó el Cardenal Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, en la Homilía de la Misa exequial:

No me corresponde a mí en este solemne acto religioso trazar las líneas de la extensa y fecunda existencia del Dr. Rafael Caldera, y mucho menos analizar su actuación política.  Pero sí debo, por su importancia para la paz de Venezuela, resaltar su éxito en el logro de la pacificación a preciso destacar su honestidad a toda prueba, su integridad personal en la vida familiar al lado de su esposa de toda la vida, Doña Alicia.  Quiero recordar su fe cristiana y su práctica religiosa constante y auténtica, r ratificada en su hermoso mensaje póstumo al pueblo venezolano, su espíritu dialogante y su talante democrático, su apego a la legalidad y a la institucionalidad, su búsqueda permanente del encuentro y el consenso, su respeto por los demás, incluso por sus adversarios políticos, su pasión por la justicia social y por los derechos humanos, especialmente por los derechos de los trabajadores.

 

  1. B) Caldera es el ejemplo más palpable que el que persevera, vence.  Que como dijera Bolívar:  «Dios otorga la victoria a la constancia»

Si vamos a los números, fueron más sus derrotas que sus victorias.  En 1947 perdió las elecciones contra Rómulo Gallegos.  En 1958 perdió contra Rómulo Betancourt, en 1963 contra Raúl Leoni.  En 1968 le ganó a Gonzalo Barrios (dicen que «a la tercera va la vencida», en este caso fue a la cuarta).  En 1983 perdió contra Jaime Lusinchi.  En 1987 perdió las elecciones internas de COPEI contra Eduardo Fernández, en consecuencia, siendo este el candidato presidencial de COPEI en 1988, quien a su vez perdiera contra Carlos Andrés Pérez; y en 1993 ganó con lo que popularmente se llamó «el chiripero».  Si sumamos, son cinco derrotas contra dos victorias.

Lo más impresionante y aleccionador es que las derrotas no amilanaban a Caldera, tampoco lo deprimían y lo desesperanzaban.  Era algo parecido a esto:  las derrotas como que le subían la adrenalina.  Caldera era como el Ave Fénix, que resurgía de las cenizas.  Políticamente hablando:  si moría, resucitaba.

Debo confesar que este testimonio de perseverancia muchas veces me ayudó en los muy difíciles momentos que como a todo ser humano me ha tocado vivir en mi vida.  Inspirado en la perseverancia de Caldera mi padre me decía:

«Ánimo, nunca tires la tolla, si Caldera pudo, tú también puedes»

Sexta parte:  Caldera el incomprendido.  La liberación de Hugo Chávez Frías por parte del para entonces presidente Caldera

No quisiera que finalicemos este recorrido inspirativo a la luz de la vida y el ejemplo de Rafael Caldera con algo que todavía día es motivo de polémica y discusión:

En honor a la verdad mucha gente le carga y culpa solamente a Caldera de todo el peso histórico del sobreseimiento de Hugo Chávez Frías.

Lo primero que vamos a decir, y con toda responsabilidad así lo afirmamos, es que Caldera no es el padrino de Hugo Rafael Chávez Frías como mucha gente repite, y repite.  El padre de Chávez, Hugo de los Reyes, así lo declaró al diario El Universal a principios del gobierno de su hijo.

Hay que recordar las declaraciones de su hijo Andrés a Globovisión, en el sentido que su papá le había dado la libertad, más no la presidencia

 

Obvio:  lo que llevó a Chávez a Miraflores fueron los votos, no fue Caldera.  Es más:  Caldera le dio el sobreseimiento a Chávez a los dos meses de tomar posesión como presidente y es el caso que para ese momento Chávez estaba en menos de uno por ciento de aceptación y popularidad.  Quien para ese momento estaba galopando en las encuestas y se perfilaba como el futuro presidente no era otra que Irene Sáez. 

Es más:  el proceso de sobreseimientos los inició Carlos Andrés Pérez.  A Diosdado Cabello lo liberó Carlos Andrés Pérez.  Igualmente a Jesse Chacón, Vielma Mora, Blanco La Cruz, Rojas Suárez, Otayza, Rodríguez Chacín, Andrés Izarra Padre, Visconti, Edgar Hernández Behrens, etc.

Joel Acosta Chirinos fue liberado por el expresidente Ramón Velásquez.  De ciento y mas golpistas, tanto del 4 de febrero como del 27 de noviembre de 1992 a Rafael Caldera solo le quedaron cinco, los cinco más importantes, todos ellos tenientes coroneles:

Arias Cárdenas, quien tomó Maracaibo, el capitán Valderrama, quien tomó Valencia, Urdaneta Hernández quien tomó Maracay, Jesús Ortiz Contreras, quien posteriormente falleciera en un accidente en París, y por supuesto, Chávez; el único de ellos que militarmente fracasó, pero que de una derrota militar supo hacer una victoria política, con dos frases muy impactantes:

«Por ahora»

«Asumo la responsabilidad»

Todos aquellos sobreseimientos se dieron en un contexto de presión social, política y mediática.  Intelectuales, políticos, líderes empresariales y sindicales, etc.  Cualquiera que hubiera llegado a la presidencia se hubiera visto forzado a hacer lo mismo, lo quisiera o no.  Tampoco es cierto que Caldera tenía que «inhabilitarlo políticamente primero para luego soltarlo, es decir:  haberle aplicado el indulto pero   quitándole los derechos políticos, y no el sobreseimiento, que no inhabilita».

El indulto solo se puede dar luego de una sentencia judicial definitivamente firme, que es facultad exclusiva de un juez, vale decir:  del poder judicial.  En consecuencia, luego de sentencia, se indulta; pero si no todavía no hay sentencia, aplica el sobreseimiento, que fue lo que le aplicaron a Chávez y demás golpistas del año1992.

Como se desprende de lo anterior:  el expresidente Caldera no podía sentenciar a Chávez.  Eso era facultad de los jueces, y es el caso que por las presiones antes dichas estos juicios iban a cámara lenta.

Además está el argumento de la pacificación que muy bien lo explica Asdrúbal Aguiar:

Negado a las conveniencias de momento, es la misma paz que como norte explica su tarea de pacificación y la incorporación a la vida democrática de quienes, siguiendo el ideario del dictador cubano, toman el camino de la violencia armada.  Es la misma idea de la paz que nutre el esfuerzo que Usted aborda al final de su vida y como hombre de Estado, para reconciliarnos como país luego de los trágicos sucesos militares de 1989 y de 1992. (Epístola a Rafael Caldera, Asdrúbal Aguiar, Caracas, 26 de diciembre de 2009  Epístola a Rafael Caldera)

Hablando personalmente:  si yo hubiera el presidente para ese momento, y visto el contexto histórico de ese tiempo y esas circunstancias, muy a mi pesar, creo que no se hubiera podido haber hecho otra cosa, como en el juego del dominó, donde se tiene que jugar una piedra obligada, así no se quiera.

 

Séptima parte:  «El Club de zánganos de los expresidentes».  Agonía, muerte y Resurrección de Rafael Caldera

«Dios es más grande que un chaguaramo»

Rafael Caldera conoció como pocos el sufrimiento.  Al principio y primeros años del gobierno de Chávez, para muchos, que anteriormente lo habían adulado, buscado y aplaudido a rabiar, al ganar Chávez se separaron de él, tuvo una suerte de muerte política.  Y para otros era el único culpable de la victoria de Chávez.  Caldera cargó él solo con todo el peso del error histórico de la victoria de Chávez «porque lo sacó de la cárcel»…

Además, Chávez y muchos de sus seguidores se portaron muy mal con él.  El gobierno de Chávez le quitó la custodia, los chóferes, los carros, y todo lo que por su alta investidura por ser expresidente y para ese momento senador vitalicio disfrutaba.  Y no hubo consideraciones humana hasta por estar enfermo y tratarse de una persona mayor, no se tomaron en consideración sus innegables méritos y aportes a la patria que en justicia se le debían.

Y no solo fue Chávez: había un candidato a la Asamblea Nacional Constituyente que basó su campaña electoral en prometer que «eliminaría el Club de zánganos de los senadores vitalicios», es decir, de los expresidentes.  Y lo peor del caso es que el constituyentista que llamó «zángano» al para entonces senador Vitalicio Rafael Caldera logró su cometido y la Asamblea Nacional Constituyente eliminó «el Club de zánganos de los expresidentes», quedando el ex senador vitalicio Rafael Caldera y demás expresidentes como una suerte de «parias político».      

Paralelo a todo esto, su señora esposa, Dona Alicia Pietri, Montemayor de Caldera cae enferma.  Ella, que fue su esposa, la madre de sus hijos, la compañera, la amiga y el motor de su vida.  Antes de Caldera irse, ya que «había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre» (Jn 13, 1), para Doña Alicia, Caldera pidió lo siguiente:

Pido a mis hijos especialmente que cuiden a Alicia, aquejada por una grave pérdida de memoria que le impide valerse por sí misma. 

Dios bendiga a Venezuela y nos abra el camino del desarrollo en libertad, justicia y paz.

(Despedida de Rafael Caldera)

Y además de todo esto, Caldera sufrió en su propia carne el dolor y el sufrimiento de la enfermedad:

«Fue ahora, al final de su vida, que la enfermedad incurable del Parkinson lo llevó a mantener un reposo obligado, después de una vida de incesante trabajo, sin vacaciones, cuyo único disfrute era escaparse en los viajes, que realizaba siempre en ocasión de conferencias y seminarios, a conocer nuevos lugares y admirarse con las maravillas del mundo o cuando podía sumergirse en los días santos en la belleza de la Gran Sabana».

(Andrés Caldera Pietri.  Despedida de la familia.  Tomado del sitio web:  www.rafaelcaldera.com)

Si bien el profeta Isaías profetizó en relación a Jesucristo, salvando las distancias y los tiempos, creo que los pasajes bíblicos del profeta Isaías abajo trascritos, en alguna medida también se aplican a Rafael Caldera, sobre todo en la etapa final de su vida:

3 Despreciado, desechado por los hombres,

abrumado de dolores y habituado al sufrimiento,

como alguien ante quien se aparta el rostro,

tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

 

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos

y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado,

herido por Dios y humillado.

 

8 Fue detenido y juzgado injustamente,

y ¿quién se preocupó de su suerte?

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento.

12 y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos (Isaías 53)

Rafael Caldera llevó su cruz y su enfermedad con fe, sobre todo la de sus días finales.  Además, Rafael Caldera supo unir su agonía a la agonía de Cristo:

«Al final, el tiempo de nuestra vida, intensamente vivido, también con el sufrimiento que marca el destino de todo hombre en esta tierra, está en manos de Dios.  A su infinito amor y misericordia me confío».

(Mensaje al pueblo de Venezuela.  Rafael Caldera.  Tomado del sitio web:  www.rafaelcaldera.com)

 

Me voy de este mundo en la fe de mis padres, la fe de la Santa Iglesia Católica.

Creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; creo en Jesucristo, Nuestro Señor, Dios y hombre verdadero.  Creo en el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, la vida eterna.

A la Virgen Santísima, Nuestra Madre, acudo ahora, como tantas veces a lo largo de los años:  ruega por nosotros, pecadores, en la hora de nuestra muerte.

(Despedida de Rafael Caldera.  Tomado del sitio web:  www.rafaelcaldera.com)

 

Y como dice Juan Pablo II en su encíclica SALVIFICI DOLORIS (El valor salvífico del sufrimiento), el sufrimiento de Cristo es esperanza de Resurrección, es un sufrimiento que lleva a la Redención, a la Reconciliación con Dios, a la Resurrección.

No se trata de morir y solo quedarse allí.  Eso sería masoquismo, es morir para resucitar, si no hubiera resucitado la muerte de Jesucristo no hubiera tenido sentido.  Jesucristo con su muerte dio muerte a la muerte. 

San Pablo nos dice:  «Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe» (I Corintios 15,14).

Y es el caso que Caldera al morir, como consecuencia de la muerte y resurrección de Jesucristo, no murió su alma, murió solo su cuerpo, que resucitará el último día.  Ya el alma de Rafael Caldera goza de la compañía eterna de Dios, aguardando la resurrección de su cuerpo (la muerte es la separación temporal del cuerpo y del alma):

21 -Dijo Marta a Jesús:  «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

22 -Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

23 -Le dice Jesús:  «Tu hermano resucitará.»

24 -Le respondió Marta:  «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día».

25 -Jesús le respondió:  «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 

26 -y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?» 

27 -Le dice ella:  «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

(Juan 11, 21-27)

 

Hay un caso en la historia que es sorprendente y que ha producido una gran admiración hasta en no creyentes.  Se trata del caso de Juana de Arcosanta Juana de Arco; además la libertadora de Francia, que libertó a Francia de los ingleses.  Salvando las distancias y los tiempos su caso me recuerda el caso de Rafael Caldera.

Juana de Arco libertó a Francia y por ello el Delfín es coronado rey de Francia.  Luego Juana de Arco cae en manos de ingleses y los franceses a quienes había liberado no la ayudan, más bien colaboran con su injusta ejecución en una hoguera como «hereje».

Sin embargo, el tiempo que todo lo cura, que todo lo arregla y que todo lo pone en su lugar hizo lo siguiente:

Veinticinco años después de la muerte de Juana, su familia presentó quejas contra las diócesis de Ruán y de Beauvais alegando irregularidades en el proceso.  Una comisión de juristas nombrada por el Papa Calixto III declaró la injusticia de la sentencia y la rehabilitó.  El 11 de abril de 1909, Pío X la beatificó.  Juana de Arco fue canonizada el 16 de mayo e 1920 por el Papa Benedicto XV.  Casi quinientos años después, la Iglesia le hacía justicia  (S. González – Más Allá)

Así como a Juana de Arco se le hizo justicia, y de ser quemada en la hoguera, con el tiempo se le llevó a los altares y se le hizo santa, y no solo La Iglesia, sino que toda Francia y el mundo la reivindicaron, así pasará con Caldera, a quien todavía muchos, injustamente lo culpan de muchas cosas, sobre todo que Chávez esté en el poder, pero algún día Caldera tendrá el lugar que le corresponde, entre los más grandes políticos que han existido, no solo en Venezuela sino en el mundo entero.

San Pedro dijo de Jesús que «pasó haciendo el bien» (Hechos de los apóstoles, 10, 38).

Rafael Caldera, como todo ser humano, tuvo aciertos y errores.  Creo que su saldo fue muy positivo ya que sus aciertos fueron mucho más que sus errores.  Y como antes dijimos, no creemos que fue un error la liberación de Chávez, sus humanos errores, fueron otros.  Pero sea cuales fueren los errores que pudo haber cometido, Caldera, a ejemplo de su maestro Jesús, actuó en todo lo que hizo de buena fe, y en «cara a Dios», con rectitud de intención.  Los años finales de su vida los pasó sufriendo como el justo Job, eso le dio la muerte de un santo.  Caldera, a ejemplo de su maestro Jesús, pasó por este mundo haciendo el bien. 

Finalizaremos con palabras de Rafael Caldera:

Cristo instituyó la Eucaristía en una noche oscura, moralmente más oscura que todas.  La misma noche en que iba a ser traicionado, en que lo iban a entregar y a matar de muerte ignominiosa…El mundo agoniza de egoísmo.  La riqueza se forja sobre la miseria, el esplendor sobre la injusticia, la potestad sobre la opresión y un orden viciado sobre la indiferencia, la concupiscencia y el error.  Los cristianos, ante la negación de las virtudes que informan su doctrina, muchas veces vacilan, flaquean, se corrompen o a lo más, se limitan a guardar para sí un pequeño rincón de su conciencia…  Cristianos, lleguemos a Emaús.  Encontrémonos por fin con el Maestro, para reconocerle cara a cara…  La vigilia de la Pascua, entre la sepultura y la vida, señala el alba de la Primavera… (Rafael Caldera.  La Hora de Emaús, 1956)

 

Luis Alberto Machado Sanz

Caracas, 23 de enero de 2010