Al concluir el bachillerato, Rafael Caldera ingresa a la Universidad Central de Venezuela para estudiar la carrera de Derecho. Sus calificaciones dan muestra no tan solo de su aplicación al estudio sino de su vocación de jurista. Se inclinará hacia el Derecho Laboral, tomará parte en la elaboración de la Ley de 1936 como subdirector de la Oficina Nacional del Trabajo —a los veinte años y antes de concluir los estudios en la universidad.

Escribe luego su tesis doctoral sobre Derecho del Trabajo, obra que será texto de estudio y consulta para muchas generaciones de estudiantes, en el país y en países hermanos del Continente. Prueba de su temple de jurista son los resúmenes de Derecho Romano, que elabora al estudiar la asignatura y se conservan en su biblioteca, de su puño y letra, editados años más tarde por la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes, con nota introductoria del profesor Sandro Schipani.

No sorprende pues que Caldera haya tomado parte muy activa en la redacción del texto de la Constitución de 1961 y que su vida pública estuviera signada por un profundo sentido institucional y de respeto a la norma jurídica.

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