Podría decirse que Rafael Caldera llega a la política por una preocupación social y cristiana: la Venezuela en que transcurre su primera juventud requería del esfuerzo generoso de las nuevas generaciones para construir el país, sacarlo del atraso en que los regímenes tiránicos lo habían mantenido. Familia, trabajo, seguridad social; educación, salud, vivienda, serán otras tantas dimensiones en las cuales deberá empeñarse ese esfuerzo, con una clara visión del desarrollo social. Para ello y como condición imprescindible, hará falta la libertad política, la participación del pueblo entero, el respeto del pluralismo. En su caso, todo podría resumirse en esa expresión con la cual sintetiza la misión de los grupos políticos social cristianos: realizar por la acción política las ideas socialcristianas.

Desde el año de 1936 y hasta 1999, cuando concluye su segunda presidencia, la lucha de Caldera, su mensaje y sus realizaciones se extienden a lo largo de sesenta años. No es exagerado afirmar por ello que sería imposible entender el siglo veinte venezolano (que, en la repetida expresión de Mariano Picón Salas, se inicia en 1936) sin conocer la trayectoria política de Rafael Caldera.

Comments are closed.